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Celebran Primera Jornada Deportiva Carcelaria.

Celebran Primera Jornada Deportiva Carcelaria San Juan de la Maguana(Edgar Omar Ramirez Read).-Con la participación de delegaciones de internos de las carceles de Bani,Barahona, Km15(Azua) y San Juan fue celebrado este sábado la 1a. Jornada Deportiva Carcelaria en la Carcel Pública de San Juan. La misma fue organizada por la Direccion General de Prisiones y […]

UDESA, denuncia irregularidades elecciones Softball

TRAMA CONSUMADA, Develada antes del Conteo.  Trauma al Softbol, AL OLIMPISMO. Por:  Emmanuel García Musa- Presidente Unión Deportiva de Santiago (UDESA) En fecha 11 de marzo del 2016 la Comisión Electoral de las elecciones de la Asociación de Softbol de Santiago (integrada por un representante de la Federación de Softbol (FEDOSA), uno de la Unión Deportiva […]

15 libros que un adolescente, tu hijo, deberia leer..

15 libros que tu hijo adolescente debe leer (aunque tú desearías que no)

Hay que asumirlo: nuestro hijo se acerca a la edad adulta. Aunque nos pese, estas lecturas le enfrentarán a dilemas que le ayudarán a formarse


libros para adolescentes
Robert Downey Jr. (recién estrenada su mayoría de edad) y Andrew McCarthy, en la adaptación cinematográfica de la novela de Bret Easton Ellis 'Menos que cero'. Se llamó 'Golpe al sueño americano' y se estrenó en 1987.
Es posible que la pesadilla de unos padres cualquiera venga representada por la visión de su hija adolescente leyendo el controvertido Lolita, de Nabokov. O quizás se parezca más a ese instante, eterno y torturador, que acompaña la petición de tu vástago, aún menor de edad, de hacerse con un ejemplar del transgresor Mujeres, de Bukowski.
Lo que sigue, seguramente, sea una mirada martirizada al calendario, preguntándose en qué momento esa sangre de tu sangre aparcó los libros en los que había más viñetas que palabras y, después, una pequeña punzada de alegría porque pertenece a esa comunidad de jóvenes que se interesan por la lectura. En ese punto es en el que surge el dilema: ¿a qué edad se debe leer a Kerouac?
Estaría bien que padres e hijos hablaran antes sobre temas como el sexo, las drogas o las complejas relaciones humanas, porque este tipo de libros deben ser asumidos como parte de la ficción, no como ejemplos a seguir en algunos casos
La mala noticia es que no hay respuestas absolutas. “La cuestión no es tanto la edad sino el grado de madurez”, asegura Marisol Salazar Ego-Aguirre, jefa del departamento de Lengua y Literatura del Colegio Lourdes (FUHEM) de Madrid. Hay que tener en cuenta el bagaje lector y el desarrollo del menor. Hay libros que pueden leerse con 16 años, pero que se disfrutan y aprecian mucho más cuando se es un poco más adulto.
Hay otros que habría que leer y releer. Otra cuestión a tener en cuenta es la confianza que exista en casa. “Estaría bien que padres e hijos hablaran antes sobre temas como el sexo, las drogas o las complejas relaciones humanas, porque este tipo de libros deben ser asumidos como parte de la ficción, no como ejemplos a seguir en algunos casos”, reflexiona Jesús Casals, director de contenidos de la librería La Central de Callao, Madrid.
Hemos preguntado a padres, profesores, críticos y vendedores y hemos recopilado 15 libros que servirán a tus hijos para dar el salto a la edad adulta, literariamente hablando, que puedes recomendarle o regalarle (siempre que parezca un accidente). Y lo mejor de todo es que, si ya vas advertido, no te costará una serie de microinfartos cada vez que lo veas sumergido en sus páginas.
1. Menos que cero, de Easton Ellis. Sí, Easton Ellis es también el escritor del desasosegante American Psycho. Y sí, es un representante de la llamada Generación X. Y también “describe la sociedad rica estadounidense y su decadencia moral, trufado con drogas, alcohol y perversiones sexuales”, explica la especialista Marisol Salazar. Nada de eso es tranquilizador pero, seamos sinceros, pocas de estas cosas van a impresionar a un adolescente del siglo XXI con acceso a Snapchat e Instagram. Es posible que les aporte un punto diferente para observar esos excesos.
15 libros que tu hijo adolescente debe leer (aunque tú desearías que no)
2. El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. No, no tiene absolutamente nada que ver con las archiconocidas sombras de Christian Grey -nótese la vocal diferenciadora-. El libro de E.L. James solo debería caer en las manos de tu descendencia como un magnífico ejemplo del rumbo de control y poder que jamás debe alcanzar una relación. Y no, no nos referimos al sexo. Si quieres aportar algo mucho más beneficioso a tus hijos y, en palabras de Casals, quieres que empiecen “a comprender que no se va a ser joven toda la vida”, pon en sus manos este clásico de Wilde.
3. El país de las últimas cosas, de Paul Auster. “La descripción de un futuro oscuro, un mundo que desaparece, nos invita a reflexionar sobre nuestras acciones y nos presenta un terrible porvenir”, explica Mercedes Hernández, responsable del departamento de Libros de Fnac España. Jugando con la distopía, el autor estadounidense Paul Auster, premio Príncipe de Asturias, nos conduce al lugar que alumbra la pesadilla de la sociedad de consumo; sin valores, ni sentimientos y en una constante búsqueda de la muerte.
4. El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. En sus páginas aparecen temas como el alcohol, el sexo o la prostitución. La circunstancia de que el asesino de John Lennon, Mark Chapman, llevara un ejemplar cuando ejecutó al beatle encumbró esta novela, para bien y para mal, prohibiéndose en algunas escuelas y haciéndose obligatoria en otras. Para Casals, la historia -narrada en primera persona- del joven Holden Caulfield es “toda una novela de iniciación a la vida adulta”. El libro se mueve tanto en el límite como su protagonista, que debe decidir si crecer o no. Todo un dilema.
15 libros que tu hijo adolescente debe leer (aunque tú desearías que no)
5. Tokio Blues (Norwegian wood), de Haruki Murakami. El eterno aspirante a Nobel de Literatura hilvana un triángulo amoroso -o varios- engarzando muerte, cultura, sexo e inseguridades adolescentes. Es una novela intimista, llena de carga emocional y a veces tortuosa. ¿Por qué leerla? “Para entender que uno no es el único joven torturadoen este mundo”, asegura Jesús Casals, director de contenidos de la librería La Central.
6. Crezco, de Ben Brooks. “Una manera gamberra contemporánea de dar el salto”. Así define Casals este libro editado en 2011 por un Ben Brooks que, en el momento de su publicación, contaba con 19 años y aseguraba que el texto -el quinto de su carrera- lo había terminado tres años antes. La historia se centra en Jasper, un joven inglés y su nihilista recorrido hacia la edad adulta. Todo tintado con un humor fresco y sin pretensiones forzadas. Su protagonista ha sido denominado ya como un Holden Caulfield (protagonista de El guardián entre el centeno) en los tiempos de Facebook y del ciberacoso.
7. El extranjero, de Albert Camus. Un síntoma común de la adolescencia es sentirse fuera de sitio e intentar buscar un lugar en el que encajar. Para Meursault, el protagonista de Camus, la realidad es extraña, absurda e inabarcable. Se encuentra privado de un sentimiento de pertenencia y la apatía le desborda. Por ese punto trágico y “por encarnar la idea de la persona que se siente ajena a todo” lo recomienda Jorge de Cominges, escritor y crítico de libros.
15 libros que tu hijo adolescente debe leer (aunque tú desearías que no)
8. El Gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald. Sabemos que hay película y que está protagonizada, nada menos, que por el -por fin- oscarizado Leonardo DiCaprio. Pero las algo más de 200 páginas de Scott Fitzgerald retratan minuciosamente la sociedad ficticia, sobrepasada y llena de excesos que caracterizaba los años 20 estadounidenses. Una época llena de esperanza y vitalidad que no veía aún su nefasto horizonte final en la forma del crash del 29. Para De Cominges, es una recomendación segura por “su tono desencantado y el tema de hacer realidad las ilusiones”.
9. Relatos, de Julio Cortázar.“Cuando lees por primera vez a Cortázar se abre una nueva dimensión en el lenguaje, su narración puede descubrir un universo paralelo en una mente receptiva”, afirma Mercedes Hernández, responsable del departamento de Libros de Fnac España. Si después de leer este libro tus hijos acaban encantados, siempre puedes ir a la biblioteca y alcanzarles otra obra maestra de Cortázar, Rayuela.
15 libros que tu hijo adolescente debe leer (aunque tú desearías que no)
10. Las tribulaciones del estudiante Törless, de Robert Musil. Se trata, para el escritor y crítico Jorge de Cominges, de “la novela de aprendizaje por excelencia”. Narra el paso a la edad adulta, y en un instituto militar, del joven Törless, que se irá tropezando con la crueldad, la moralidad o la sexualidad de sus compañeros y la suya propia. Fue escrita en 1906, a escasos años del comienzo de la Primera Guerra Mundial, pero algunos de sus patrones se arrastran desde el imperio Austro-Hungaro.
11. La metamorfosis, de Franz Kafka.Ingrediente habitual de toda buena lista literaria que se precie, el clásico de Kafka atrae e inquieta a adolescentes desde hace décadas, el mismo tiempo que lleva arrastrando teorías sobre su interpretación. Por ello, para Casals es “una buena manera de distinguir realidad y ficción” así como para Salazar es “una historia desasosegante que los adolescentes tienen que conocer”. Lo bueno es que es tan corta que, una década después, puede releerse y uno de podrá sorprender de nuevo.
15 libros que tu hijo adolescente debe leer (aunque tú desearías que no)
12. Historias del Kronen, J.A. Mañas.Esta novela ha sido llamada la hermana española de Menos que cero. Sus páginas, mucho más explícitas que la película del mismo nombre, han sido incluidas por Salazar por tratar los eternas temas protagonizados por adolescentes como son el abuso de drogas, alcohol, la amistad, el sexo y la búsqueda de pertenencia a un grupo, a veces sea el que sea.
13. Maus, de Art Spiegelman. Esta crónica de gatos -nazis- y ratones -judíos- que rememora la historia de un superviviente del exterminio nazi fue la primera novela gráfica en hacerse con un premio Pulitzer. No solo evoca la historia del holocausto sino que también se centra en la difícil convivencia entre generaciones tras el horror sufrido. Para Hernández es, sin duda, “la mejor forma de aterrizar en la novela gráfica: por la propia historia y por cómo está narrada”.
14. Arrancad las semillas, fusilad a los niños, de Kenzaburo Oé. No abandonamos la temática de la Segunda Guerra Mundial, aunque acercándonos a la cultura japonesa de la época. "A pesar de ser premio Nobel y mundialmente conocido, el estilo de Kenzaburo Oé siempre es una sorpresa”, asegura la experta Mercedes Hernández. El japonés dibuja un escenario inicial similar al de El señor de las moscas, con un grupo de jóvenes obligados a la supervivencia, pero que no desemboca en caos sino en la organización colectiva. Y son precisamente los adultos quienes rompen el hechizo.
15 libros que tu hijo adolescente debe leer (aunque tú desearías que no)
15. Héroes, de Ray Loriga. Tiene todos los componentes armándose como un poliedro en la mente de un adolescente. Rock, alcohol, amigos, “chicas bonitas” y un sinfín de frases que antes se subrayaban o se anotaban en los diarios y ahora se comparten, sobre un fondo limpio y negro, en las redes sociales de turno.

Sobre Teoria Monetaria(Del Blog "Saque de Esquina")

La izquierda necesita aprender de la Teoría Monetaria Moderna

A pesar de su antipático y nada atractivo nombre, la Teoría Monetaria Moderna (TMM) representa una forma de entender cómo funciona el dinero que viene de perlas a todos aquellos que quieren poner la economía al servicio de la mayoría social, ya que rellena una de las principales fallas que ha tenido siempre la izquierda en materia económica. Desgraciadamente la inmensa mayoría de los pensadores progresistas –incluyendo especialmente a los economistas– han absorbido hasta la médula las falsas creencias liberales en relación a la naturaleza y funcionamiento del dinero, y esto hoy supone un enorme lastre a la hora de vislumbrar un modelo económico alternativo al actual. No son pocas veces en las que la izquierda repite los falsos mantras liberales creyendo que son verdades absolutas: “el déficit público es malo y hay que reducirlo –aunque sea más lento de lo que propone la derecha-“, “el Estado necesita recaudar mucho más dinero para disfrutar de un adecuado Estado del Bienestar”, “crear dinero provoca siempre inflación”, etc. Interiorizar estas falsas creencias neoliberales y pensar y hablar en su mismo idioma implica entrar en un callejón sin salida para la izquierda, ya que al hacerlo quedan obstruidas casi todas las alternativas económicas progresistas. La Teoría Monetaria Moderna es la cura que necesitamos para romper los esquemas que nos han impuesto y poder idear y desarrollar un proyecto económico más justo.
¿A qué se debe que la izquierda ande tan perdida en este tema? A que no es verdaderamente consciente del radical cambio que el sistema monetario mundial experimentó en 1971. La inmensa mayoría de analistas comete el profundo error de seguir utilizando los mismos esquemas mentales que se utilizaban para comprender el sistema monetario antiguo, sin darse cuenta de que en la actualidad esas herramientas analíticas han quedado absolutamente obsoletas porque la realidad es otra. Es como si, para conocer el éxito de un grupo musical, nos fijásemos únicamente en las ventas de discos y no tuviésemos en cuenta la celebración de conciertos o la audiencia lograda a través de internet con programas como Youtube o Spotify. Estaríamos utilizando herramientas que eran muy útiles en el pasado pero que son absolutamente estériles en el presente simplemente porque la realidad ha cambiado. Lo mismo le ocurre desgraciadamente a la izquierda con el asunto del dinero.
Antes de 1971 los gobiernos de los diferentes Estados se solían comprometer a respaldar toda creación de dinero con otro tipo de activos (aunque a menudo violaban este compromiso, especialmente en épocas de guerra). Entre 1944 y 1971, bajo el Sistema de Bretton Woods, esos activos debían ser el oro y/o la moneda líder, el dólar. En consecuencia, la creación de dinero por parte de los bancos centrales estaba limitada a la cantidad de oro y dólares que tuviese la economía en cuestión. Atendiendo a ese compromiso, los Estados no podían crear todo el dinero que quisiesen porque no tenían oro y/o dólares ilimitados.
Sin embargo, con el desmantelamiento del sistema de Bretton Woods en 1971 el compromiso desapareció, y el dinero dejó de necesitar un respaldo en otros activos para poder crearse. Desde entonces, los Estados pueden crear su propio dinero sin ningún tipo de obstáculo técnico, sin ningún tipo de límite. Ésta es la primera constatación que suele desconocer o ignorar la gente, especialmente los que vivieron antes de 1971 ya que conocieron otra realidad y muchos no se percataron del (radical) cambio.
Esta nueva realidad tiene muchas implicaciones importantes, también muy desconocidas por el ciudadano medio. En primer lugar, permite que cualquier Estado pueda realizar un gasto sin necesidad de respaldarlo con un ingreso por impuestos, puesto que bastaría con crear la cantidad de dinero correspondiente al gasto deseado. Esto libera al Estado de la necesidad de cuadrar los gastos con los ingresos (sin tener que endeudarse). Sin embargo, la TMM reconoce y valora la necesidad de que existan impuestos, pero no porque sean necesarios para respaldar los gastos, sino por cuatro motivos diferentes: 1) dotar de confianza a la moneda en cuestión: la ciudadanía tiene que obtener ingresos en esa moneda para pagar impuestos, lo que provoca que la moneda siempre sirva para algo y que otros agentes la acepten como medio de pago, 2) detraer dinero de la economía, ya que tras el pago de impuestos familias y empresas tendrán menos cantidad de dinero en sus manos, 3) redistribuir la renta y la riqueza, y 4) incentivar y penalizar determinadas prácticas.
Los déficits públicos son entendidos así de otra forma a la que estamos acostumbrados: es el resultado de crear más dinero e inyectarlo en la economía (a través de gasto público) que el dinero que se retrae de la misma (a través de los impuestos). Por lo tanto, el déficit público no es más que la herramienta que tiene el Estado para inyectar más dinero en la economía. Y no hay ninguna necesidad imperiosa de tener que endeudarse para poder cubrir ese déficit. ¿Qué sentido tiene pedir prestado un dinero que puedes crear tú? De hecho, si pides prestado en la moneda que creas, el prestamista te está prestando un dinero que has creado tú en algún momento. Todo el dinero que existe expresado en tu moneda lo has creado tú, no hay otra posibilidad. Para que un Estado pueda recaudar, primero ha tenido que gastar, (que es lo contrario de lo que se piensa).
Pero los Estados que crean la moneda que utilizan, como Estados Unidos, Japón, o Australia, por ejemplo, también tienen deuda pública. ¿Por qué? Porque es una forma –entre otras– de controlar el tipo de interés de referencia. No hay ninguna necesidad de que un Estado con plena soberanía monetaria se endeude, pero suelen hacerlo para que los bancos no presionen a la baja el tipo de interés mediante el préstamo de las reservas bancarias. Cuando hay déficit público, se inyecta más dinero en la economía y por lo tanto más reservas bancarias en las cuentas de los bancos, y las entidades bancarias suelen prestar estas reservas para obtener rentabilidad a partir de ellas. Para que no lo hagan, el Estado ofrece bonos públicos con rentabilidad; así los bancos los compran en vez de prestar las reservas. Este proceso incrementa la deuda pública, pero no tiene nada que ver con la necesidad de obtener ingresos por parte del Estado soberano. Otra posibilidad para evitar la caída del tipo de interés es que el Estado ofrezca directamente rentabilidad por mantener las reservas bancarias, evitando así que tengan que prestarlas para hacer negocio.
En cualquier caso, gracias a la Teoría Monetaria Moderna entendemos que un Estado con soberanía monetaria (emite su propia moneda, no tiene deuda en moneda extranjera, y tiene tipo de cambio flexible) es plenamente libre de crear tanto dinero como quiera. Ahora bien, que pueda hacerlo no quiere decir que deba hacerlo. La cantidad de dinero creado a través de gasto público debe ser la adecuada que permita que todas las empresas vendan al precio actual los bienes y servicios que pueden producir. Ni más ni menos. Crear menos dinero de este nivel produce desempleo y desinflación (es lo que le ocurre a la economía española y a la Eurozona), y crear más de este nivel produce inflación. Por eso, gracias a la TMM entendemos que en la Eurozona lo que necesitamos es que incremente el déficit público, no que disminuya como erróneamente y/o perversamente aseguran los gobernantes europeos.
Y que nadie se asuste con la inflación o con los procesos hiperinflacionarios: la inflación sólo aparecerá cuando haya más dinero del nivel mencionado (plena utilización de la capacidad productiva), y en el territorio español y en la zona euro estamos bastante lejos de ese nivel, como lo demuestra el alto paro, las enormes cantidades de productos en almacenes, y la inflación nula o negativa. Que tampoco se asuste con los niveles de déficit o de deuda pública sobre el PIB. El déficit público lo único que hace es rellenar la brecha que deja el gasto privado en épocas de recesión, por eso en esos momentos el déficit público se dispara, y por eso en épocas de bonaza económica se reduce o incluso convierte en superávit. A un Estado con soberanía monetaria le da absolutamente igual que el déficit público esté en un 0%, en un 5% o en un 15% del PIB, o que la deuda pública esté en un 10% o en un 300% (Japón es el mejor ejemplo de esto último). Todo ello no está reflejando más que la cantidad de gasto público que ha rellenado la ausencia de gasto privado.
En fin, es de sobra conocido que cualquier proyecto de transformación social desde los principios de izquierda se suele topar con el mantra de “es muy bonito, pero no hay dinero para hacerlo”, o la variante siguiente: “aunque hay dinero, está en los paraísos fiscales y no se puede recaudar”. Desgraciadamente lo que suele ocurrir es que nos creemos estas respuestas y nos rendimos a la resignación. Pero con la ayuda de las tan estudiadas tesis de la TMM podremos sortear con solvencia estos obstáculos y poder idear y trabajar por la construcción de un nuevo modelo económico alternativo al actual que ponga la economía al servicio de las personas y no al revés.

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Afortunadamente ya hay libros sobre Teoría Monetaria Moderna en castellano, gracias a Attac, Lola Books y APPEEP. Recomiendo con fervor la lectura de “Los siete fraudes capitales de la política económica”, de Warren Mosler (disponible y gratuito online), “Manual de Teoría Monetaria Moderna” de Randall Wray, y “La distopía del euro” de Bill Mitchell. Para lectores ingleses, recomiendo también “Modern Monetary Theory and Practice” y los blogs “New Economic Perspectives” y “Bill Mitchell Blog”. En el apartado “Teoría Monetaria Moderna” de mi blog también se pueden encontrar explicaciones sencillas de este marco analítico, así como debates con otros interlocutores.

CLUB DE BALONCESTO LOS SONICOS INAUGURA TORNEO BALONCESTO U-15

CLUB DE BALONCESTO LOS SONICOS INAUGURA TORNEO BALONCESTO U-15 Con la participación de ocho (8) equipos, fue inaugurado este sábado 23 el Torneo de Baloncesto U-15 “Los Sónicos 2016”. Organizado por el Club de Baloncesto Los Sónicos, con motivo de un aniversario más de su fundación. Este Club es miembro de la Asociación de Baloncesto […]

Ayuda publicas para grandes empresas, que se niegan al pueblo..

El BCE reparte 470 millones de ayudas públicas a Telefónica, Iberdrola y Repsol

(Saque de Esquina?) Eduardo Garzon 21-7-16



¿Sabías que le acabamos de dar entre todos 470 millones de euros a Telefónica, Iberdrola y Repsol? Muy poco eco está teniendo la nueva ayuda pública que han recibido (así como la que van a seguir recibiendo) las grandes empresas europeas, y entre ellas las españolas. Una cuantiosa ayuda en forma de dinero público cuyos riesgos están siendo y serán asumidos por todos nosotros, los contribuyentes europeos. Parece una broma de mal gusto, pero no lo es: en una época de profundo estancamiento económico, en el que los niveles de paro están tan elevados y la desigualdad social rompe nuevos récords, resulta que el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido dar ayudas a las grandes empresas europeas (que son precisamente quienes menos ayuda necesitan) mientras las familias, autónomos y pequeñas empresas (los agentes económicos más necesitados) observan con estupefacción cómo son excluidos de las ayudas y prácticamente ignorados por los poderes públicos europeos. Pero el colmo de los colmos es que estos colectivos golpeados por la crisis son precisamente quienes acaban pagando en parte las ayudas a las grandes empresas.
El pasado 8 de junio el BCE, en el marco de su programa de compra de activos, comenzó a crear dinero (de la nada, pues tiene esa competencia) para comprar bonos de empresas privadas. Esto es algo que ya llevaba haciendo con los bonos públicos y otros pocos activos privados desde el 9 de marzo de 2015 a razón de 60.000 millones de euros mensuales, cuya cantidad fue ampliada en abril de 2016 a 80.000 millones. Pero en esta ocasión la novedad ha sido que el organismo ha comenzado a comprar deliberadamente bonos de empresas privadas del ámbito productivo (y, por lo tanto, no financiero –salvo algunas excepciones–) que tengan un rating superior al bono basura respaldado por una agencia de calificación y cuyo vencimiento oscile entre los 6 meses y los 31 años. Estos requisitos han conllevado que sean las grandes empresas las principales beneficiarias de estas ayudas, puesto que las pequeñas y medianas empresas (especialmente las españolas) no suelen financiarse a través de bonos sino a través de créditos y porque, de hacerlo, no suelen tener un rating respaldado por una agencia de calificación.
Un bono sirve para obtener financiación: la empresa en cuestión crea un bono y pide cambiarlo por una cantidad de dinero. Si alguien decide comprar el bono, éste entregará el dinero correspondiente, y esperará a que pase el tiempo establecido para devolver el bono y recuperar su dinero más unos intereses (aunque también puede intercambiarse ese bono con otros agentes económicos antes de que se cumpla el plazo). En esencia es como un crédito, aunque las características de comercialización y su propia naturaleza sean diferentes.
¿Qué supone entonces todo esto? Pues que desde el 8 de junio a las grandes empresas productivas europeas les ha salido muchísimo más barato que antes obtener financiación. El BCE ofrece unos tipos de interés prácticamente irrisorios, más bajos de los que obtendrían sin esta ayuda pública. Pero es que hay más: ¡El BCE también compra bonos con tipos negativos! Lo que quiere decir que el BCE, por prestar dinero, pagará intereses en vez de cobrar. Un chollo absoluto para estas empresas y las propietarias de los bonos; una ayuda pública de dimensiones mastodónticas.
Desde el inicio de este programa hasta la actualidad, el BCE ha ejecutado 440 compras de bonos de empresas europeas por valor de 10.427 millones de euros (con un vencimiento medio de 5,8 años y un rating promedio de BBB+). El 29% de las compras han beneficiado a empresas alemanas, otro 21% a empresas francesas, un 13% italianas y un 9% españolas. El 29% de estas empresas privadas ofrecen servicios públicos (abastecimiento de agua, infraestructuras, etc), el 25% ofrecen productos de consumo, el 11% son del sector de comunicaciones, y el 7% del sector financiero. La mitad de todas las ayudas a empresas españolas (470 millones) las han recibido sólo tres corporaciones: Telefónica, Iberdrola y Repsol. Otras empresas españolas destacadas que se han visto beneficiadas por este movimiento han sido Gas Natural, Red Eléctrica, Enagás, Abertis, Mapfre y Redexis. Otras empresas no españolas destacadas son Siemens, Renault y Anheuser-Busch (la mayor cervecera del mundo). Como se puede ver, todas son empresas altamente necesitadas de ayudas públicas.
Además, la doble vara de medir de la Unión Europea con respecto a lo público y lo privado es espectacular: no financia directamente a los Estados y a las administraciones públicas (lo tiene prohibido por su artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea) alegando que los gobernantes pueden hacer un uso irresponsable del dinero, pero abre el grifo a mansalva para que las grandes empresas productivas se financien de la forma más barata posible. ¿Hemos de suponer entonces que los directivos de las empresas privadas son muy responsables con el dinero? No es eso lo que se desprende de diversos estudios de consultoras como KPMG, que cifran en un 5% del PIB mundial las cantidades que roban los directivos a sus propias empresas; esa corrupción 100% privada de la que nunca se habla.
Pero es que, en cualquier caso, ¿qué es esto de que el dinero público del BCE, cuyos riesgos al fin y al cabo recaen entre todos los contribuyentes europeos, se utilice única y exclusivamente para ayudar a las grandes empresas productivas? ¿Por qué no se ayuda también y sobre todo a las pymes, autónomos o incluso familias? ¿Cuándo nos han preguntado si queremos dar ayudas públicas a empresas tan colosales como Iberdrola o Siemens?
Preguntas indignantes que nos conducen siempre a la misma respuesta: ésta no es la Unión Europea de los pueblos, sino la Unión Europea del gran capital productivo y financiero, que antepone sus beneficios a las condiciones materiales de vida de la mayoría de su población.

COD presenta delegacion a RIO 2016

El Comite Olimpico Dominicano (COD) dio a conocer, al mediodia de hoy, los miembros de la delegacion que representara al pais en los Juegos Olimpicos Rio 2016. La misma estara conformada por un total de 50 personas, de los que 29 son atletas que competiran en doce disciplinas deportivas en esta XXXI version de dichos […]

Conociendo trucos que te envuelven en Facebook!!!!






¿Por qué estas muchachas sexys quieren ser mis amigas en Facebook?

Estos perfiles falsos responden a una gran variedad de utilidades, casi nunca honestas




Jennifer es una rubia explosiva que se muestra ligera de ropa al borde de las piscinas más exclusivas. Naomí es una diosa de ébano que pone exóticos morritos en sus selfis. Nadia tiene una gélida mirada que podría derretir el hielo celtibérico. Y todas ellas quieren ser mis amigas, al menos en Facebook. ¿Qué querrán estas jóvenes sexys de un español de a pie como yo?
Un ligero vistazo a sus perfiles en la red social deshace el encantamiento: no tienen amigos en común conmigo (de hecho son mujeres de pocos amigos), ni casi actividad en sus muros, en su archivo de fotos (que también es breve) a veces no parecen la misma persona, y me envían mensajes privados y enlaces sospechosos. Qué decepción: todo apunta a que son perfiles falsos. Tal vez a usted le hayan llegado peticiones de amistad de perfiles como estos o de similares características. ¿Quién se esconde detrás de estas personas inexistentes? ¿Qué pretenden?
Los perfiles falsos responden a una gran variedad de utilidades, casi nunca honestas. Desde proporcionar más seguidores o likes a una persona, partido, colectivo o empresa, hasta difundir software malicioso y estafar a los usuarios. "Estos perfiles pueden ser creados por personas o robots y están a la orden del día", dice Vicente Díaz, analista de la empresa de seguridad informática Kaspersky, "pueden tratar de conseguir más información de uno o quitarle el dinero. También estados o grupos yihadistas pueden practicar así el ciberespionaje". En 2012 Facebook estimó que entre un 5 y un 6% de sus entonces 845 millones de usuarios eran cuentas falsas.


Una de las prácticas más populares y con más éxito entre los ciberdelincuentes es el llamado ransomware (de ransom, rescate, y waresoftware). "Ocurre cuando alguien te invita a pinchar en un enlace donde hay, por ejemplo, un divertido vídeo de un gatito", dice Díaz. Entonces la web te pide instalar un códec para ver el vídeo, que en realidad es un virus que cifra todos los contenidos de tu ordenador: no puedes acceder a tu propia información almacenada… a no ser que pagues el rescate. Han secuestrado tu disco duro. "Normalmente, el valor del rescate va subiendo con el paso de los días, para crear una sensación de urgencia. Y, si está bien hecho, no hay nada que hacer ni experto al que acudir, solo sirve pagar esa cantidad", dice Díaz.
Por lo general, si uno tiene un mínimo de práctica en el uso de redes sociales e internet, enseguida se ve la trampa: los perfiles falsos rechinan. Sin embargo, hay personas incautas o poco acostumbradas al uso de las redes que acaban picando. "Montar una infraestructura para crear estos perfiles y mandar los mensajes es muy barato. Imagina que, por ejemplo, funciona en un 1% de los casos, cuantos más mensajes fraudulentos envías, más posibilidades tienes de recaudación", dice el experto. Recientemente Kaspersky ha detectado un ataquephising en Facebook a más de 10.000 víctimas en solo dos días: un amigo les pedía que les mencionara en un comentario y luego, a través de un troyano, tomaba control de su cuenta.
"Detrás de las actividades fraudulentas hay grupos organizados de ciberdelincuentes, normalmente del Este de Europa, cuyo último objetivo es el dinero. Tenemos informaciones que dicen que este mundo ya mueve más que el narcotráfico", dice Manuel Ransán, experto en ciberseguridad del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). Ransán apunta más opciones para timar a los internautas: llevarlos a páginas donde venden falsos cupones de descuento, Viagra falsa, etc. "Las opciones son infinitas, son páginas que suelen estar asociadas a líneas telefónicas de tarificación o mensajería Premium. Luego vienen facturas muy altas", explica. También pueden convertir a su ordenador en un ordenador zombi, que se maneja desde fuera, miembro de una red zombi, que ataque a webs de la competencia o que envíe spam masivamente.



Fuera de este terreno, también hay prácticas en este sentido de mano de la gente normal y corriente (o, bien mirado, no tanto): exparejas, enemigos en la empresa, conocidos resentidos, etc, que traten de perjudicarnos a toda costa. El uso de perfiles falsos para hacer la guerra subterránea a nuestros semejantes se denomina catfishing. Desde estos perfiles pueden tratar de saber más de nosotros, para controlarnos o chantajearnos, o difundir información sensible de nuestras vidas para hacérnoslas imposibles o tratar de seducirnos.
El documental Catfish, estrenado por Henry Joost y Ariel Schulman en 2010, es una buena muestra de la que se puede liar con estas prácticas y que trata de la relación sentimental que un joven neoyorquino traba mediante Facebook con una persona que, en realidad, se hace pasar por otra. Salir a distancia con alguien del que solo hemos visto algunas fotos e intercambiado unos mensajes online a veces acaba en boda, como hemos visto muchas veces en edulcorados programas televisivos, pero otras, la mayoría, acaban en la más dura decepción.
Dentro de estas actividades que tienen más que ver con el engatusamiento que con la mera tecnología también se pueden reproducir modelos que ya se daban vía email en la era pre-redes sociales: la mujer rusa casadera que trata de seducirte y que le pagues un billete de avión a España (luego, claro está, nunca aparece) o el misterioso nigeriano que te reclama un dinero para hacer ciertos trámites y dejarte su completa herencia (que tampoco aparece).


"Hemos hecho muchos progresos construyendo un sistema que mezcla métodos automáticos y manuales para bloquear cuentas utilizadas para propósitos fraudulentos y dar likes falsos", dicen fuentes de Facebook. "Mucha de la actividad fraudulenta ocurre en patrones, gracias a ataques automatizados despammers, fijándonos en esto hemos aumentado mucho nuestra habilidad para detectar y bloquear los abusos". La ayuda de los propios usuarios también es valiosa: para reportar una cuenta falsa basta con visitar el perfil sospechoso, pulsar en el botón de "reportar" y seguir las instrucciones.
"A veces aceptamos a gente que no conocemos y pensamos que no pasa nada, porque la tenemos ahí, y no interactuamos con ella", dice Ransán, "pero estamos continuamente expuestos a que tenga toda nuestra información o nos engañe mediante un enlace o descargable". Lo mejor para evitar problemas es la aplicación del sentido común: no agregar a nuestras redes sociales a personas que no conozcamos y nos parezcan sospechosas. Aunque tengan muy buen aspecto posando al borde de las piscinas más exclusivas, ligeras de ropa, y poniendo morritos.