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Conoces los vampiros emocionales?...Esas personas que no quieres ver, oir...

Vampiros Emocionales: Identifícalos y Empodérate ante sus efectos

 
 
 
 
 
 
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En este mundo hay personas que, intencionalmente o no, pueden hacernos sentir anulados, tristes, deprimidos, abrumados, enfadados e incluso aniquilados.
vampiros emocionales
Haz una prueba sencilla: ¿Existe alguien que evitas o rehuyes, sea en persona o por teléfono? ¿A quién te cuesta mucho trabajo devolverle una llamada, porque la sola idea de hablar con él o ella te cansa? Después de compartir con cierta persona, por “agradable” que haya sido el encuentro, ¿te quedas tens@, molest@ o agotad@… y muchas veces ni siquiera entiendes por qué?
Si has respondido que sí a cualquiera de estas preguntas, no lo dudes: estás tratando con un vampiro emocional. Lo insidioso de este problema, es que puede ser un desconocido… o un ser querido: padre/madre, la pareja o el mejor amigo. De igual manera, la relación puede ser cercana o distante; la persona agradable o desagradable… pero el efecto que tiene sobre ti siempre es tóxico.
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“Están ahí afuera, disfrazados de gente normal, hasta que sus necesidades internas los convierten en depredadores. No buscan tu sangre, sino tu energía emocional.
vampiros emocionales (9)Tienen el poder no solo de exasperarte, sino de hipnotizarte, de nublarte la mente con promesas falsas hasta enredarte en sus hechizos. Los vampiros emocionales te atraen para luego vaciarte.
Los vampiros emocionales son vecinos cálidos y cordiales delante de ti, que a tu espalda extienden rumores.
Al principio, parecen mejores que las personas corrientes. Son brillantes, encantadores. Te caen bien, confías en ellos, esperas más de ellos que de otras personas.
Esperas más, pero recibes menos y al final te capturan. Los invitas a que entren en tu vida y rara vez te das cuenta del error hasta que han desaparecido, dejándote vací@, la cartera vacía o, quizá, el corazón roto. Aún entonces te preguntas… ¿Serán ellos o yo? Son ellos. Vampiros emocionales.”

Extracto de la obra “Vampiros Emocionales” de Albert J. Bernstein.

vampiros emocionales (2)Al igual que el resto de uniones que desarrollamos a lo largo de nuestra vida, los vínculos emocionales crecen de una u otra forma según cómo sean alimentados. Naturalmente, si les damos de comer tristeza, envidia, quejas o enfados constantes, lo que haremos será crear vínculos poco saludables.
De sobra es sabido por todos que hay relaciones que pueden ser excesivamente perjudiciales para nosotros, generando un drama de enormes dimensiones y atentando contra nuestro equilibrio emocional.
Lo cierto es que, sin estrategias eficaces de autodefensa para mantenerlos a raya, somos un suculento plato para los manipuladores emocionales, lo que hace que acabemos desarrollando comportamientos y síntomas poco saludables (comer en exceso, aislarse, cambiar de humor fácilmente, sentirse constantemente fatigados…).
Se les ha llamado de muchas maneras: personas tóxicas, vampiros o depredadores emocionales, parásitos, etc. Sea como sea, aunque esta clasificación no tenga base científica, hay personas que agotan y nos hacen entrar en un estado de hundimiento emocional que nos resulta difícil de sobrellevar.
“No son intrínsecamente malos, pero su inmadurez les permite operar sin pensar si sus actos son buenos o malos.” ~ Albert J. Bernstein
A continuación, os definimos 5 tipos de personas que intoxican nuestras emociones, chupando nuestras energías como un vampiro y acechándonos como si se tratase de un depredador.
  1. La persona pasivo-agresiva
vampiros emocionales (6)Son expertos en maquillar y azucarar la hostilidad. Expresan su enfado con una sonrisa en la cara o con excesiva preocupación, pero siempre con una templanza que exaspera.
Gran parte de nosotros ha usado esta técnica alguna vez pero, sin embargo, estas personas abusan de ella, provocando que perdamos los papeles ante ellos.
La mejor estrategia de autodefensa es dirigir su comportamiento, manteniendo plenamente nuestras convicciones, creando límites y haciéndolos valer.
Merecemos ser tratados con amor y sinceridad y no debemos permitir que nos hablen “como si nos estuviesen perdonando la vida”.
  1. La persona narcisista
vampiros emocionales 2Se creen el centro del universo. Son egocéntricos, vanidosos y están hambrientos de admiración y atención. Pueden mostrarse como personas inteligentes y encantadoras, hasta que ven amenazada su condición de gurú, de ejemplo a seguir o de autoridad intelectual.
Pueden trabajar como personas entusiastas y creativas mientras vuestros objetivos coincidan. Sin embargo, cuando las necesidades son incompatibles, sacan sus colmillos.
Dado que su lema es “yo primero”, enfadarnos o expresar de forma asertiva nuestras necesidades no tendrá ningún efecto sobre ellos. Ya que suelen carecer de empatía, o la tienen bien enterrada, pueden tener dificultades para entender el amor incondicional fuera de sí mismos. Ellos son lo primero y, cuando no lo sean, crearán conflicto.
Así es que la mejor autodefensa es disfrutar de sus buenas cualidades, pero siendo realistas a la hora de plantear nuestras expectativas con respecto a ellos. Mientras tanto, no dejes que te aplasten ni que te hagan sentir inferior, entiende que su narcisismo es su necesidad.
Puedes conseguir su cooperación siempre que apeles a su propio interés y les muestres cómo tu solicitud les beneficiará.
  1. La persona furiosa
vampiros emocionales (8)Este vampiro se ocupa en el oficio de acusar, de atacar, de humillar, de criticar y de crear conflicto. Son adictos a la ira, retienen a la gente y la castigan con frecuencia. Pueden llegar a romperte en mil pedazos con su furia.
La mejor estrategia de autodefensa es proteger tu autoestima para que su ira no se la lleve por delante. Tómate tu tiempo, crea pausas y respira. Trata de mantenerte equilibrado ante sus ataques y no respondas hasta que no estés calmado.
De esta manera, conseguirás desarmar a esta persona, haciéndole que tome conciencia de la importancia de reconocer y de atender a tu opinión sobre el asunto.
Estas personas sufren mucho con sus ataques. Atendiendo de manera calmada a sus peticiones lograremos empatizar con ellos.
  1. La persona mártir
vampiros emocionales (5)Los mártires son los reyes y reinas del drama. Los podemos encontrar en cualquier parte. Ellos saben cómo hacer que te sientas mal por algo. Están constantemente presionando los botones de la inseguridad y echando sal en tus heridas.
La mejor autodefensa es trabajar la idea de que tenemos que ser perfectos y responsables en todo momento. Todo el mundo comete errores. No obstante, cuando te sientas culpable por algo, lo mejor es apartarse a otro lugar, reflexionar sobre lo que nos duele y llorar si es necesario.
También puedes responder a sus ataques con una declaración positiva como la siguiente: “Comprendo tu punto de vista., pero cuando dices __ hieres mis sentimientos. Te agradecería que no lo siguieses haciendo”.
  1. La persona celosa y chismosa
vampiros emocionales (7)Son las personas entrometidas, esas que se deleitan hablando de los demás a sus espaldas, arrastrando su reputación y difundiendo rumores maliciosos. Cuando hacen esto, todo el mundo a su alrededor se siente humillado y menospreciado.
La mejor autodefensa es no preocuparse por lo que esa persona dice de nosotros y no tomarse sus chismes como algo personal. La actitud correcta es subir un escalón e ignorarlos.
Por otro lado, si estamos en un grupo y comienzan a hablar sobre alguien, lo mejor es cambiar de tema y nunca compartir ningún chisme.
No obstante, es adecuado dejarles claro que sabes lo que están haciendo y que eso no te hace bien. Podemos dirigirnos a ellos y decirles algo así como “Tus comentarios son hirientes. ¿Cómo te sentirías si dijesen eso de ti? Por favor, deja de hablar sobre mí”.
Identifica a las personas que te causan dolor emocional y genera tus mecanismos de autodefensa para que no se cobren tu bienestar psicológico.
Tomar distancia y alejarse de las personas complicadas mejora la salud.
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7 pasos para empoderarte ante los efectos de un vampiro emocional

El catedrático de Psiquiatría Luis de Rivera, describe el vampirismo emocional como una de esas versiones patológicas que ofrece el amor. “El vampiro tiene un gran magnetismo sexual, inspira temor, agarrota el ánimo y maneja sutilmente la mente de la víctima. A veces basta una mirada para que nos haga perder la voluntad”.
Busca nuestra arteria carótida y clava sus colmillos con exquisita precisión. Es en ese momento cuando el vampiro bebe nuestra energía hasta quedar saciado y lleno de vida. Entonces busca conflicto, vértigo, peleas y reconciliaciones. Una pareja así amenaza, critica, exige, desprecia, ridiculiza, acecha, persigue, induce pensamientos de inseguridad, impone tareas inútiles… “Nos succiona hasta dejarnos emocionalmente secos”.
Y a pesar de todo, la queremos a nuestro lado, porque el punto común es el amor ¿Cómo desarmar a una persona que te mina psicológicamente, sabiendo que como buen vampiro se mantiene en estado de alerta, incluso cuando descansa? De Rivera insiste en que la solución empieza por uno mismo, aunque nos haya hecho creer que no hay más salida que someternos a su voluntad usando el miedo, la amenaza o la confusión.
“No sirve ver problemas -dice-, elige dar soluciones inmediatas. Si se mantiene en el tiempo, esta situación provoca en la víctima un agotamiento físico y mental, pérdida de entusiasmo y frustración por sentirte manipulado. Un cuadro que nos convierte en presa aún más fácil para el depredador”.
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De Rivera propone un plan en siete pasos que lleva a tomar posesión de uno mismo y decidir el futuro de la relación:
  1. Respira profundamente, mantén el equilibrio y guarda la calma. Antes de juzgarle, analízate tú y responsabilízate de la parte que te toca.
  2. Debes saber qué quieres de él (ella), qué queda de los vínculos que os unieron. El compromiso no es argumento suficiente para soportar una relación tan tóxica como esta. ¿Existe aún atracción sexual, expectativas de vida comunes o deseo de estar junto a él (ella)?
  3. Minimiza el daño, teniendo en cuenta que lo más perjudicial para uno mismo es empezar a maquinar una venganza.
  4. Sé proactivo, no reactivo. Quítale la razón. Con valor. Hablando y con una comunicación sincera y eficaz.
  5. Toma el control en la pareja. Identifica cómo quieres que sean para ti las cosas. Establece y expresa tus propios límites.
  6. Asume responsabilidades en la pareja y toma decisiones. Crearás una nueva realidad y evitarás que se encuentre desbordado.
  7. Inmunízate. No participes de sus dramas, ni de su basura emocional. Además, la serenidad es contagiosa.

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