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Seguira el Bipartidismo en Espana?...Venceran los emergentes?


Sábado, 19 de diciembre de 2015
¿Profecía autocumplida?
Ernesto Ekaizer Blog Analítica | Twitter @ErnestoEkaizer
Ekaizer
La campaña electoral del 20-D ha terminado. La sensación es que mañana los ciudadanos, muy cabreados con el reparto desigual de los costes de la Gran Recesión, una recuperación desigual y la corrupción sistémica, procederán primero a votar con niveles de participación como los exhibidos en las grandes encrucijadas electorales (en una horquilla del 75%-80%) y, segundo, castigarán el sistema del bipartidismo que encarnan el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Ambos formaciones, que ya han sufrido la desafección de sus votantes en las elecciones europeas, autonómicas y municipales, volverán a pasar por esa situación en las elecciones generales de mañana.
La pregunta que una de las campañas más mediocres de la democracia, pese a los avances tecnológicos, a las redes sociales y al papel central de la televisión, no ha logrado despejar tras quince días reglamentarios, y quizá varios años de agitación permanente, es la magnitud del castigo que sufrirá el bipartidismo a manos de los llamados partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos.
Una tasa de participación como la apuntada llevaría mañana a las urnas a 28 millones de ciudadanos en números redondos.
Los sondeos reservados de los partidos, habida cuenta de que su publicación está prohibida a partir del pasado lunes, día 14, han servido para ir adaptando los mensajes de cada uno de ellos e introducir los cambios para mejorar la posición respectiva de cada uno de ellos.
El Partido Popular ha llegado al final con un candidato, Mariano Rajoy, que opta a la reelección como presidente de Gobierno rehuyendo los debates y repitiendo al estilo pavloviano un abanico de cifras y conceptos.
Recuerda al personaje de la novela del escritor de origen polaco emigrado a Estados Unidos Jersy Kosinsky. En Desde el jardín, Chance es el jardinero de un hombre rico que fallece y es adoptado por una familia adinerada del establishment. Entronizado en sociedad, sus explicaciones sobre las estaciones y las plantas son jaleadas como las respuestas más sensatas a los problemas sociales y económicos. Al punto de que el poder fáctico quiere convertirle en el candidato a presidente de los Estados Unidos.
Hasta el duelo del lunes 14 entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, la campaña vivía en una burbuja: la alegría de la novedad de los debates a tres y a cuatro.
Pero esa noche la campaña sufrió un cambio. A cuenta de la corrupción, pero también de la crisis económica y social (los llamados recortes), el cuerpo a cuerpo entre Sánchez y Rajoy registró una reacción incontrolada del presidente del Gobierno. Ya la había exhibido el 24 de febrero en el debate del estado de la nación, cuando a raíz de la corrupción echó, de palabra, al líder socialista del hemiciclo y le encareció que no volviera por allí.
Sánchez cuestionó la conducta de Rajoy ante la corrupción de su partido y concluyó que no era decente, lo que provocó la respuesta de la troika de la buena educación –PP, Podemos y Ciudadanos- a una presunta ruptura de las reglas del juego de la cortesía por parte del “viejo” PSOE.
Pero el tema de la decencia no fue el único. Rajoy insistió, otra vez de manera pavloviana, en cifras erróneas, parciales y maquilladas, que pretenden amortiguar los recortes que, por otra parte, él mismo había anunciado en las Cortes. Y el líder socialista se las rebatió.
La España que ha presentado Rajoy responde a un pasaje de Alicia a través del espejo.
-Aquí tienes una gloria.
-No sé qué quiere decir una “gloria” –dijo Alicia.
-Por supuesto que no lo sabes a menos que yo te lo diga. He querido decir “aquí tienes un argumento bien apabullante”-sonrió Humpty Dumpty
-¡Pero “gloria” no significa “argumento bien apabullante”!-repuso Alicia.
-Cuando yo utilizo una palabra esa palabra significa exactamente lo que yo decido que signifique ni más ni menos –dijo Humpty Dumpty.
-La cuestión es si puedes hacer que las palabras signifiquen cosas tan diferentes-dijo Alicia.
-La cuestión es, simplemente, quién manda aquí.
Este mensaje se quebró la noche en el cara a cara del lunes 14.
Si ello ha granjeado o no votos o simpatías a Pedro Sánchez eso es harina de otro costal y podrá comprobarse en la hora de la verdad.
El atentado contra Rajoy limitó el desarrollo de la dinámica abierta esa noche. Pero los mensajes contradictorios del PP han acusado el golpe. Mientras Rajoy no ha querido condenar el escándalo de las comisiones millonarias del diputado Pedro Gómez de la Serna, los dirigentes del PP han exigido la dimisión del candidato número 2 por Segovia. Y mientras los que dirigen la campaña han filtrado ya sobre el filo del final que el PP contempla con buenos ojos una gran coalición con el PSOE sin Sánchez, el candidato Rajoy lo ha negado.
La campaña del PP ha terminado dislocada. Porque los sondeos reservados no han arrojado la recuperación esperada y por el duelo Sánchez Rajoy. En este contexto, gente como Jorge Moragas, director de la campaña, ha intentado salvar la campaña frente a las limitaciones del candidato.
En la recta final, asistimos a una mayoría ajustada del PP, a una consolidación del PSOE en segunda posición, al ascenso de Podemos y al declive de Ciudadanos.
La declaración de Albert Rivera sobre su determinación de abstenerse para que gobierne la lista más votada ha sonado a epitafio… respecto a su aspiración de ganar las elecciones, ser la segunda e, incluso, la tercera fuerza política.
En cuanto a Podemos, está por ver, también, la magnitud de su remontada.
En todo caso hay cosas que se pueden considerar como improbables. La primera es el desenlace de las elecciones con un efecto Cameron, es decir, una gran recuperación de votos por parte del PP como el alcanzado, contra toda previsión, por David Cameron en el Reino Unido; que Podemos desbanque al PSOE de la segunda posición; y last but not least, que Ciudadanos termine por delante de Podemos

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