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Me aburre hablar de feminismo (La carta de Verne #32)

La carta de Verne #32 Me aburre hablar de feminismo
¿Sabes qué? Me aburre un poco hablar de feminismo. Es uno de esos temas sobre los que se discute a diario en internet y los medios lo usan como un recurso seguro para atraer lectores. Es el típico debate que llama rápidamente al oportunismo, al victimismo y al radicalismo más descerebrado. Por lo tanto, llega un punto en el que te saturas. El problema es que te satura leer opiniones sobre el feminismo en la misma medida que te aburres de leer sobre "Regreso al futuro" o las princesas Disney siendo malos de Star Wars. Te cansas de los lacitos rosas y las acciones contra el cáncer de mamacomo de las listas de los mejores disfraces para Halloween. Y lo de las madres quejándose por la conciliación lo tienes ya más visto que la última broma de moda en Facebook.
Pero es que justo este es el drama de nuestros tiempos. Los temas importantes comparten espacio con los más banales y compiten, sin ventaja alguna, por tu atención. ¿Qué enlaces de arriba has pinchado?
Así que todos los días, tengo que recordarme que lo que le aburre a la parte más superficial de mí misma es completamente irrelevante. No puedo permitir que esa reacción tan impulsiva y tan egoísta se convierta en una opinión. Y tengo que recordarme también que cuando me canso de leer sobre un problema, ese problema sigue sin resolverse.
El machismo sigue imperando, no solo en esos países donde las mujeres apenas tienen derechos, no solo en muchos aspectos de nuestra sociedad, sino en nuestra propia cabeza. Porque aunque yo racionalmente me considere feminista, mi cerebro está programado para reproducir actitudes machistas. Y lo hago sin darme cuenta. Así que está bien reflexionar y hablar sobre feminismo, aunque algunas opiniones nos aburran, nos incomoden o nos ofendan. Es importante que sigamos hablando de ello.
Mitin
Remontémonos al pasado, a cuando las mujeres no podíamos votar. ¿Te imaginas? No poder votar solo por ser mujer. Qué tiempos bárbaros y medievales, ¿no? Pues no han pasado ni 100 años desde que lo conseguimos en España. La votación que nos dio ese derecho se llevó a cabo en 1931 y se lo debemos en parte a Clara Campoamor. Con un nombre tan bonito como ese, ¿cómo es posible que apenas nos suene? Lee este discurso suyo y piensa si realmente parece de una época tan distante a nuestros días.
A veces las palabras y los discursos no bastaban para defender un derecho tan básico. Había también que salir a la calle y protestar. Algunas sufragistas en Gran Bretaña, para defenderse del abuso policial, recurrieron al jiu-jitsu, o al “suffrajitsu”, como acabó llamándose.
Defensa
Mucho ha llovido desde entonces, y además de poder votar, ahora es normal que una mujer se entrene para ser más fuerte y poder defenderse a sí misma, ¿verdad? Pues no. Lo normal es que hagamos cardio sin parar, para quemar calorías y conseguir "esa figura que anhelamos". Porque parece que de sexo débil hemos pasado a ser el sexo ligero. En este artículo explican muy bien por qué la obsesión de las mujeres con el cardio resulta más bien una obsesión impuesta.
Y más pruebas de que seguimos sin hacernos oír del todo. El "manterruption": a las mujeres se nos interrumpe más cuando hablamos en una reunión de trabajo o en un debate. Algo especialmente descorazonador cuando tu actividad se desarrolla en un campo donde las mujeres seguimos siendo minoría. Si eres ingeniero, por ejemplo, lee esta carta y piensa si este estudiante no tiene razón.
Mundos
Parece lógico que la igualdad tarde más en llegar a campos donde tradicionalmente han predominado los hombres y que en las profesiones nuevas la igualdad impere desde el principio. Por ejemplo, ser youtuber. Solo hace diez años que Youtube existe, pero la semana pasada, los dos españoles a los que se premió con un botón de diamante por llegar a los diez millones de suscriptores fueron hombres. ¿Es casualidad? ¿Podría haber una Rubius? Las mujeres youtubers con millones de suscriptores existen (especialmente si son guapas y enseñan cómo maquillarse), perosegún este artículo, en Youtube seguimos siendo minoría. ¿Por qué? ¿Cuál es una de las razones para que haya menos mujeres que se graben a sí mismas y se expongan en internet? Seguro que lo has adivinado: el acoso.
Carmen Maura
Para terminar, te animo a que veas el vídeo de Carmen Maura en el que habla de una violación que sufrió. Hay varias cosas de este vídeo que me impactaron profundamente: el hecho de que fuera la primera vez que lo contaba públicamente, la vergüenza que parece que siente a veces (“no sé por qué te estoy contando esto”), cómo intenta quitarle hierro durante todo el relato, y por supuesto, los hechos que describe.
¿Crees que ya se ha hablado suficiente sobre estos temas? ¿Que es hora de dejarlos estar? Yo tengo claro que me seguirá aburriendo hablar y leer sobre feminismo, pero no por ello pienso dejar de hacerlo.
Selección de contenido y redacción de la carta:@Carmen_Pacheco

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