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Preocupacion en el mundo por la venta del PERIODISMO!!!

Periodistas comprados, no sólo en Argentina

“Periodistas comprados” origina preocupación en el estrecho mundo de los grupos dominantes, y derriba mitos sólidamente instalados en la audiencia mundial.
El periodismo independiente es  una trampa periodística
El periodismo independiente es una trampa periodística
Por Jorge Tobías Colombo. “Periodistas comprados” origina preocupación en el estrecho mundo de los grupos dominantes, y derriba mitos sólidamente instalados en la audiencia mundial. Aparentemente arrepentido, el periodista alemán Udo Ulfkotte, publicó un  libro que revela una alianza entre los medios de comunicación alemanes, Estados Unidos y la OTAN, para manipular la información a favor del gobierno yanqui, con muy buenos pagos por debajo de la mesa.
Hasta el momento de las revelaciones del periodista alemán, los alemanes y buena parte del resto del mundo, creía que el periodismo alemán era razonablemente independiente.
“La idea de escribir este libro surgió hace cuatro años, durante una conversación con un periodista con el que yo mantenía una relación de amistad paternal, Peter Scholl-Latour. Decidí que había que escribir de una vez la verdad sobre lo que hacen los medios alemanes”, evoca Ulfkotte, en un texto de El Mundo.
“Mentía, traicionaba, recibía sobornos y ocultaba la verdad a la opinión pública”, confiesa el periodista en su libro ‘Gekaufte Journalisten ‘ (‘Periodistas comprados’), enfatizando que “lo que estaba haciendo no era periodismo, sino propaganda”. Para Ulfkotte, el colmo fue la campaña anti-rusa desatada en la prensa occidental, que comenzó hace un año bajo el liderazgo de la CIA, según informa el portal Sputnikbig.
Según Ulfkotte, la cobertura de la prensa de Occidente de los acontecimientos en Ucrania, es un ejemplo de como se manipuló a la opinión pública. “¡Es repugnante!”, dice Ulfkotte. “Si observamos desde fuera el trabajo de las redacciones de los principales medios, como ‘Frankfurter Rundschau’ y ‘Der Spiegel’, a uno le da la sensación de que los editores y periodistas se han puesto cascos virtuales impermeables al sonido y repiten sin cesar: ‘¡La guerra contra Rusia! ¡La guerra contra Rusia!'”. En Argentina, sobre todo el Grupo Clarín, por ejemplo, actuó en consecuencia y disparó una cobertura informativa, a través de sus distintos canales y opinadores empleados, absolutamente anti rusa. Por supuesto, como de costumbre, sin ninguna prueba.
Ulfkotte reconoció haber recibido dinero por parte de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, a cambio de un tratamiento de las noticias y de la información, favorable al gobierno yanqui.
El título del libro es elocuente: Gekaufte Journalisten (Periodistas comprados) que además es un éxito en ventas. Hasta el momento de las revelaciones del periodista alemán, los alemanes y buena parte del resto del mundo, creía que el periodismo alemán era razonablemente independiente.
Esta especie de “periodismo negro”, como suele denominarse, tiene una vigencia absoluta también en Argentina, y forma parte de la estrategia mediática involucrada dentro de la llamada Guerra de Cuarta Generación. Se ha intensificado por medios gráficos, televisivos y radiales, a un ritmo por momentos difícil de soportar, toda una campaña de desgaste -y aún destituyente o pro golpe de estado blando- contra el actual gobierno de Cristina Fernández. Este “periodismo negro” lo practica el denominado Grupo Clarín, cuyo “perro de paja” es el gerente Héctor Magnetto, tras haber roto -hace unos pocos años- sus relaciones con el anterior presidente Néstor Kirchner.  Detrás de Magnetto y entre las sombras, se halla el poder real, oligárquico, representado, especialmente, por un grupo reducido pero poderoso de terratenientes abroquelados en la Sociedad Rural Argentina, complicados hoy, fuertemente, con los sectores financieros, de la especulación y de la usura.
Años atrás, durante la presidencia del radical Raúl Alfonsín, el grupo conducido por Magnetto, fue uno de los factores determinantes para que Alfonsín fuera acorralado políticamente y entregara el poder antes de tiempo al entonces favorito del Grupo Clarín, Carlos Menem.
El libro alemán, es un texto bien  documentado que señala, con nombres y apellidos -incluido el del propio Ulkotte- la situación moral en la que se encuentran los periodistas y los medios de Alemania. El periodista alemán dice estar preparado para asumir las consecuencias que, seguramente tendrá para él la publicación de su libro.
El ex periodista comprado y su libro "Periodistas comprados"
El ex periodista sobornado Udo Ulfkotte y su libro “Periodistas comprados”
Ulfkotte trabajó casi dos décadas en el reconocido diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, además de haber ocupado un cargo de asesor del Gobierno federal de Alemania. Reconoció haber recibido dinero por parte de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, a cambio de un tratamiento de las noticias y de la información, favorable al gobierno yanqui. Dijo: “Me avergüenzo de ello, me encontré sin quererlo apoyando el belicismo como una extensión del largo brazo de propaganda de la OTAN, y lo único que puedo hacer para reparar ese mal es contar toda la verdad”, reconoce.
RT se comunicó con el redactor jefe del periódico alemán ‘Zuerst’, Manuel Ochsenreiter, quien confirmó lo expuesto por Ulfkotte. “Mucha gente que no sabe mucho sobre cómo funciona el periodismo en Alemania o en Occidente, en general se sorprenderá. Para los que todavía creen en la independencia y la libertad de nuestros medios, leer este libro, sin duda alguna, será un choque”.
Ulfkotte hace, entre otras, una fuerte denuncia contra el renombrado diario alemán ‘Der Spiegel’, afirmando que publicó la información de que el Boeing malasio fue derribado sobre Ucrania por un misil ruso sin presentar ninguna prueba. Dice que esta información falsa, fue una formidable excusa para la imposición de las sanciones occidentales contra Rusia, que de hecho, “ha sido una declaración de guerra económica a gran escala, que luego se complementó con precios del petróleo reducidos artificialmente y una depreciación del rublo orquestada”, dijo textualmente.
Jorge Lanata, Joaquín Morales Solá, Alfredo Leuco, Marcelo Longobardi, Magdalena Ruíz Guiñazu -por nombrar sólo a algunos de los mejores pagados y que disponen de mejores espacios mediáticos- mantienen  fuertes lazos con autoridades de la embajada de Estados Unidos en Argentina.
La intención de Ulfkotte es demostrar que “los periodistas mintieron a sus lectores a fin de convencerlos de la necesidad de la guerra contra Rusia”. Ulfkotte dice estar harto de este nivel de mentiras sólo propio de las ‘repúblicas bananeras’. Esta expresión poco feliz y humillante, sobre todo para muchos países americanos, indica hasta qué punto, la supuesta audiencia culta de Europa y EEUU, creía que consumía periodismo independiente, cuando, en realidad, la mayor parte de las veces y sobre todo cuando se trató de información relevante para el imperio y la OTAN, consumieron sólo “pescado podrido”. Aquí también se derriba un mito: el de la supuesta superioridad del periodismo europeo y yanqui sobre el sudamericano.
El ahora ex periodista Ulkotte, confirma que todos los noticieros de televisión y los más importantes periódicos y revistas, además de las cadenas radiofónica, están siendo manipuladas y distorsionadas, sobre todo, en la actualidad, por EEUU y la OTAN.
En Argentina, si bien no disponemos de pruebas fuera de toda duda, hay datos suficientes, evidencias flagrantes, de que periodistas como Jorge Lanata, Joaquín Morales Solá, Alfredo Leuco, Marcelo Longobardi, Magdalena Ruíz Guiñazu -por nombrar sólo a algunos de los mejores pagados y que disponen de mejores espacios mediáticos- mantienen  fuertes lazos con autoridades de la embajada de Estados Unidos en Argentina y con sectores ligados a la banca usuraria y a la oligarquía terrateniente. Sus intervenciones mediáticas dejan traslucir su dependencia con estos poderes subyugantes, de manera más o menos grosera, según cada caso.
Estamos frente a un fenómeno digno de ser analizado por la Ciencia Sociales y otras disciplinas conexas. Hace años que el periodismo mundial, salvo las honrosas excepciones que siempre existen, miente casi todo el tiempo por órdenes que recibe de sus patrones, poderosos dueños de medios, complotados con el poder de la usura internacional, que aplica la conocida máxima de que todo hombre tiene su precio.

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