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A los hombres con juicio y corazón(..palabras del Sobrino)

A los hombres con juicio y corazón
Hace más de dos meses, oía de un amigo unos cuantos versos paridos de su ingenio que llamaban a la reflexión. No recuerdo bien dichas rimas mustias, empero cargadas de un trasfondo de esperanza. Sin embargo, todavía me retumban en los oídos, bullen en mis neuronas y laceran mi alma estas palabras de su composición: “no bajen a la tierra Duarte, Sánchez y Mella”.
Existen, real y efectivamente, muchas razones para que nuestros próceres no vuelvan su mirada a este terruño. Uno de ellas, la inercia de una juventud que cada día tiene menos sueños y sin pizca del espíritu revolucionario que aleteaba por los grandes hombres que construyeron este Estado. Por otro lado, esa misma juventud se muestra proclive a perpetuar las mismas lacras que maculan nuestras instituciones y, sobre todo, nuestra sociedad. Otros creen que hacen patria grabando la biografía y el pensamiento de Duarte en sus mentes para usarlo demagógicamente en actos. Aun peor, una sociedad completa que carece de una identidad social y a menudo confunde el patriotismo con la burda xenofobia que es el antihaitianismo, como si ser dominicano fuese “vencer” a Haití en un conflicto que realmente tiene razón de ser y se fundamenta en razones totalmente ciertas.
El amor a la patria no debe fundamentarse en una animadversión hacia los vecinos haitianos, como parece que creen muchos. No. El patriotismo en cada nación, está sustentado en una identidad cultural, de la cual carecemos. Ser dominicano no es un plato de comida, baseball o merengue. Da vergüenza que una persona puede darse el lujo de salir a las calles a preguntar cuántos y cuáles son los colores de la bandera tricolor dominicana y no le puedan responder. Así por igual, muchos tampoco se saben el Himno Nacional, el cual por disposición oficial ni siquiera se canta completo. Ahora, dígnese usted de inquirir por los enemigos de la patria y verá que todos conocerán a esos “enemigos”.
Dijo ese prohombre que anda en boca de todos (hipócritas, mediocres y verdaderos dominicanos) esta sentencia: “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.” Unas palabras que envuelven en sí todo peligro para una nación, absolutamente verificable en cada país del globo. Y aquí, en República Dominicana, los hombres sin corazón y juicio se llaman dominicanos.
Nosotros somos los que carecemos de juicio y corazón. Cada vez que desperdiciamos un voto guiados por nuestras ambiciones, nos falta corazón para anhelar un bien común y nos falta juicio para, como mínimo, elegir lo menos malo. Nosotros que como pueblo nos unimos poco para exigir a las autoridades y nunca aunamos esfuerzo para trabajar por nuestro país independientemente de ellas. Nosotros que nos levantamos esperando la oportunidad de empinar el codo. Nosotros que desechamos de nuestras vidas la cultura: no leemos, no nos deleitamos con un buen teatro y disfrutamos una música vacía en contenido y carente de ingenio artístico. Nosotros, los dominicanos, somos los que no tenemos corazón y juicio cuando somos incapaces de trabajar por un futuro rutilante.
Tengo a más decirle, como mencionaba arriba, memorizar todas las frases y datos de Duarte, no ayudan a esta patria. No. Dense cuenta que saber que Duarte dominaba varios idiomas o que fue instruido por Manuel Aybar no es relevante a la hora de trabajar por un país mejor. Lo único importante sobre Duarte es su obra, la cual debemos conocer para poder amarla. Y ese amor, es el verdadero patriotismo.
Ya aquí no tengo más que decir. Pero, sepan que estas son una de las tantas palabrerías que los jóvenes sin espíritu escribimos porque pensamos que con ello hacemos patria.
¡Dios, patria y libertad!
Darnell Ernesto Francisco Ramírez (27/02/2015)

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