ShareThis

Recortes Fiscales, deudas y desarrollo economico...

EL FRACASO DE LOS RECORTES
Vicenç Navarro
9 de febrero de 2012
El dogma neoliberal que ha estado imponiendo unas políticas de
austeridad con recortes muy marcados del gasto público, incluyendo
del gasto público social (en transferencias –como pensiones y ayudas
a las familias–, así como en gastos en servicios públicos del Estado
del bienestar –como sanidad, educación, servicios de dependencia,
escuelas de infancia, vivienda social, servicios sociales y otros–, que
determinan en gran manera la calidad de vida y el bienestar de la
gran mayoría de la población), ha dominado todo el discurso y la
práctica política del Consejo Europeo, de la Comisión Europea, del
Banco Central Europeo, del Fondo Monetario Internacional y de la
mayoría de gobiernos de la UE durante estos años de crisis. Estas
políticas de recortes han sido particularmente acentuadas en los
países que despectivamente se conocen en la terminología
anglosajona como PIGS (cerdos), y que incluyen a Portugal, Irlanda,
Grecia y España (Spain) a los que últimamente han añadido otra I
(PIIGS), al incluirse Italia.
Tales recortes se han presentado como necesarios para recuperar la
“confianza de los mercados financieros”, manida frase que se ha
utilizado con gran frecuencia para justificarlos. Otra frase también en
gran uso en la sabiduría convencional neoliberal es la necesidad de
“mostrar responsabilidad fiscal”, como si responsabilidad y recortes
fueran sinónimos. Ahora bien, un simple análisis de los datos muestra
que, a pesar de que aquellos países han estado recortando y
recortando, la famosa “confianza de los mercados” no ha aparecido
por ninguna parte. Los intereses de la deuda pública en la mayoría de
estos países han continuado elevadísimos, con niveles insostenibles
en todos ellos. La desconfianza continúa a pesar de los recortes, y
ello ha ocurrido país por país.
En España ha habido unos recortes sin precedentes (acentuados
ahora más con el Gobierno del Partido Popular), aprobándose incluso
una reforma de la Constitución que dificultará en el futuro la
reducción del enorme déficit de gasto público social que tiene España,
el más bajo, per cápita, de la UE-15 (el grupo de países de la UE con
semejante desarrollo económico al nuestro). A pesar de estos
recortes, los intereses de la deuda pública han ido subiendo de
manera tal que el presidente Rajoy ha indicado que llevará a cabo las
reformas que hizo Portugal cuando fue intervenido, posibilidad que el
presidente Zapatero creía haber evitado con sus políticas de recortes,
las cuales se justificaban para prevenir lo que ha acabado ocurriendo.
Cabe entonces hacerse la pregunta de ¿cómo se justifica tanto
recorte cuando la famosa “confianza de los mercados financieros” no
ha aparecido por ninguna parte?
Una situación parecida ha tenido lugar en Grecia, donde los recortes
están generando una gran agitación social, sin que los intereses de la
deuda hayan bajado. Antes al contrario, han alcanzado unos niveles
insostenibles. Un caso parecido es el de Irlanda, donde a pesar de los
recortes de las pensiones (de más del 10%) y de la reducción sin
precedentes de los beneficios sociales y del empleo en los servicios
del Estado del bienestar, los intereses de la deuda pública continúan
ahogando a la deuda pública. Y lo mismo está ocurriendo en Italia.
Todos estos países PIIGS han estado gobernados por partidos
conservadores (dictatoriales en el caso de Grecia, Portugal y España)
en la mayoría del periodo pos II Guerra Mundial, siendo las fuerzas
conservadoras todavía las dominantes en su vida política y mediática.
En todos estos países –al revés que en el norte de Europa– el mundo
del trabajo es débil y el del capital (hegemonizado por el capital
financiero) es fuerte. En consecuencia, tienen políticas fiscales
regresivas, enormes fraudes fiscales y estados del bienestar poco
desarrollados. Y en todos ellos la reducción del déficit público ha sido
primordialmente a base de recortes del gasto público social. A pesar
de ello, su deuda pública, como porcentaje del PIB, ha continuado
aumentando desde 2007 sin que los recortes la hayan reducido. En
España ha subido del 36% del PIB al 68%, en Portugal del 68% al
102%, en Grecia del 107% al 161%, en Irlanda del 25% al 107% y
en Italia del 103% al 120%. En realidad, estos recortes han
empeorado la situación en lugar de mejorarla, tal como algunos de
nosotros predijimos. Los famosos “mercados” creen que, a no ser que
crezcan, estos países jamás podrán pagar su deuda. Y tales recortes
están dificultando que crezcan. Como ha dicho Wolfgang Munchau,
codirector del Financial Times: “No entiendo cómo alguien con
formación macro-económica y con un mínimo de honestidad y
decencia puede apoyar hoy la fantasía de que las políticas de
austeridad estimulan la economía” (“Why Europe’s Officials Lose Sight
of the Big Picture”, The Financial Times, 16/10/11).
Por fin comienza a percibirse que algo no funciona con los recortes.
Incluso los neoliberales comienzan a decir que tales recortes tienen
que ir acompañados de un estímulo económico. Pero asumen
erróneamente que la falta de crecimiento económico (que antes
decían que se debía al inexistente excesivo gasto público) la causan
los salarios “excesivamente altos”. Según tal dogma, los sueldos
deben reducirse, lo cual hundirá todavía más las economías de tales
países, porque el mayor problema que tienen estas es la falta de
demanda, resultado del enorme descenso de las rentas del trabajo
(que han disminuido la capacidad adquisitiva de la mayoría de la
población) y de la especulación financiera, consecuencia del obsceno
crecimiento de las rentas del capital financiero, y que ha provocado la
escasez de crédito. La bajada de los salarios, junto con la reducción
del gasto público, reducirá todavía más tal demanda, llevándonos a
una Gran Depresión. En realidad, para amplios sectores de las clases
populares, la Gran Depresión ya está aquí.

0 comentarios: