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Lo que dejaron los Panamericanos...


Los Juegos Panamericanos responden a la iniciativa que desde 1924 surgió en París cuando los miembros del Comité Olímpico Internacional de México, Cuba y Guatemala propusieron que se establecieran juegos regionales. La intención era que los diferentes países, agrupados por zonas, al confrontar esfuerzos con los países vecinos, tuvieran oportunidades de estimular a los participantes a fin de obtener un mayor grado de preparación para las competencias mundiales. Este propósito se hizo realidad en 1926 cuando la ciudad de México fue anfitriona de los primeros Juegos Centroamericanos.

Durante los Juegos Olímpicos de 1932, celebrados en Los Ángeles, se aprobó celebrar los Juegos Panamericanos en Buenos Aires, en agosto de 1940, pero la Segunda Guerra Mundial obligó a posponerlos, y finalmente se celebraron en la misma ciudad de Buenos Aires, los primeros Juegos Panamericanos en 1951, con la participación de 2,500 atletas de 22 países. México en esa ocasión obtuvo 40 medallas, cuatro de oro, nueve de plata y 27 de bronce.

En los XVI Juegos Panamericanos que se acaban de celebrar en la ciudad de Guadalajara, México obtuvo 133 medallas, 42 de oro, 41 de plata y 50 de bronce, de éstas 70 medallas fueron en la rama femenil, 61 en la varonil y dos en mixtos.

Los mexicanos nos sentimos muy orgullosos por los resultados obtenidos, en primer lugar, gracias a la voluntad y entrega de las y los deportistas que se prepararon con profesionalismo y propósito de triunfo. Ellos olvidaron la antigua frase mexicana de que “lo importante es competir” y la cambiaron por la convicción de que en las competencias deportivas “lo importante es ganar”.

En la ceremonia de clausura se hicieron menciones de agradecimiento a todas las instituciones y personas que contribuyeron a la excelente realización de los Juegos y a los resultados obtenidos por México. Ciertamente que el presidente Felipe Calderón Hinojosa hizo todo lo que le correspondió, no sólo con responsabilidad, sino con compromiso personal y con su interés por los jóvenes. Merecido el reconocimiento al gobernador jalisciense, Emilio González Márquez, y a su equipo, por el empeño y la eficacia en la construcción de la infraestructura y en la organización integral de la compleja logística. El mundo se enteró de la capacidad y responsabilidad que han alcanzado las y los mexicanos. Todo esto puede y debe aumentar la confianza en nosotros mismos.

Los resultados obtenidos por las y los atletas ameritan además un análisis y una reflexión. De tiempo atrás viene la necesidad de promover en nuestra juventud el interés y la pasión por el deporte. No hace muchos años que se escuchaban las quejas de que los deportistas que participaban en las justas mundiales o internacionales no eran los más capaces, sino aquellos que por “influencias” personales o políticas eran designados para competir y esto indignaba y desalentaba a la superación. También se sabía de la falta de transparencia en el destino de los recursos asignados para la promoción del deporte. Lo que sí era del dominio público y no podía ocultarse eran los resultados que se evidenciaban por el número de medallas obtenidas en las olimpiadas y juegos internacionales. La clausura de cada evento dejaba en los mexicanos un sentimiento de inferioridad como país y un desencanto en los ciudadanos, especialmente en los jóvenes.
Hoy tenemos un panorama diferente. Ciertamente no podemos todavía echar las campanas al vuelo. El cuarto lugar que se obtuvo por el número de medallas, aunque es bueno, no es totalmente satisfactorio. México y sus jóvenes tienen ya la posibilidad de quedar, por lo menos en un segundo lugar. El cuarto lugar no nos satisface plenamente, pero la mejoría es muy notable y en ella ha sido determinantes la actuación y el impulso, en los últimos años, de la Comisión Nacional de la Cultura Física y Deporte (Conade) y de su presidencia, que ahora está a cargo de Bernardo de la Garza, y que tiene como misión principal “promover la igualdad de oportunidades para lograr la participación y excelencia en el deporte” y que además maneja con transparencia los recursos presupuestales que la institución considera no como un gasto, sino como una inversión.
Hay dos elementos más que conviene analizar: el tipo de deporte en que México obtuvo más medallas y la participación femenina. Sobre lo primero llama la atención que en la mayoría de los casos se premiaron esfuerzos personales; los deportes que se practican en equipos no obtuvieron el mismo número de medallas. ¿Será que los mexicanos seguimos teniendo dificultad para trabajar en grupo, no sólo en el deporte, sino en las empresas sociales y económicas? La respuesta queda en el aire.
Respecto al tema de la participación femenina, se demostró una vez más que las mujeres, al igual que los varones, son capaces de emprender lo que se propongan y alcanzar niveles de excelencia sin ninguna limitación.
El reto es sembrar en los jóvenes la disciplina y la ambición del triunfo, el deseo de ser los mejores, pero sobre todo a México le urge asumir como compromiso la honestidad y transparencia y el espíritu de equipo en todo lo que se emprenda.
Secretaria ejecutiva del Indujeres
melenavicencio@hotmail.com

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