ShareThis

No huya de su(la)realidad...aceptela y construya su felicidad...

Ser positivo no es ignorar o quitar importancia a la realidad, sino aceptarla (extracto)


El Dr. Tal Ben Shahar, en una clase de psicologia en la Universidad de Harvard

( Lluís Amiguet, publicado originalmente en: La Vanguardia)

Entrevista a Tal Ben Shahar, profesor de Psicología Positiva en la Universidad de Harvard.
Ben Shahar me parece un tipo reconcentrado, propicio a la obsesión e incapaz de autoindulgencia, pero dispuesto a dejarse enseñar –a tortazos tal vez– por la vida. La gran lección de hoy es que el mayor éxito es llegar a ser persona. Me cuenta cómo intentó ser campeón del mundo de pádel con dos consignas irrenunciables: “Nada sustituye al trabajo duro” y “Cuanto más trabajo, más éxito tengo”. A continuación, parte de sus palabras:

La vida es una sucesión de fracasos para poder tener algún éxito. Y la paradoja es que cuando aceptas el error, el dolor, la soledad; y las emociones que provocan: el odio, la tristeza, la envidia, los celos, la frustración… Y los dejas fluir sin intentar suprimirlos, sólo entonces dejan de ser tus emociones, para ser sólo emociones. Así se disuelven. Acepte esa ansiedad; déjela fluir y no intente reprimirla.

Dése permiso para ser débil. Ser positivo no es ignorar o quitar importancia a la realidad, sino aceptarla. Y asumir sus emociones.

Negar las emociones desconecta de la realidad. Por eso, cuando usted sea consciente de que ha fracasado y que ha sido vanidoso, egoísta, celoso o traidor… No se conforme con pensarlo usted: no sirve. Dígaselo a alguien. Y si no tiene a quién confesarse, escríbalo. Pero… ¡Expréselo!

Muchos hombres se niegan el derecho a ser cobardes o a cualquier otra emoción. En nuestra cultura el hombre que siente es un sentimental, o sea, débil: menos hombre. El pecado emocional de las mujeres suele ser negar el enfado. Les parece poco femenino pillar un buen cabreo… Y que se note.

Los desempleados que se manifiestan, maduran, crecen, se distancian de su emoción y se ponen en mejor posición para encontrar empleo después. Tendrán más autoestima y realismo para juzgar un sistema incapaz de repartir la prosperidad a través del empleo. Y serán capaces de organizarse para cambiarlo. En las organizaciones maduras, los errores no son fallos para culpar a una persona, sino oportunidades de todos para mejorar el funcionamiento del equipo.

Yo prefiero ser optimalista y aspirar a casi todo, para al fin saber disfrutar con casi nada. Hoy sabemos que la felicidad no es la culminación del éxito, sino sólo su inicio. Las personas que asumen la realidad –que son sólo humanos– no aspiran a ser el más listo, guapo o rico, sino que aprecian lo que ya son. Y son más felices. Y, a partir de ese bienestar, suelen tener éxito.

0 comentarios: