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Danilo Medina y la confirmacion de lo que todos esperaban...

27 Junio 2011

El guión del triunfo de Danilo se escribió hace mucho tiempo

El camino está despejado para que el PLD marche compacto
Danilo Medina movilizó a millares dentro y fuera del PLD, con un "Sector Externo" que dio muchos bríos a su precandidatura. FUENTE EXTERNA
SANTO DOMINGO. Estaba escrito: Danilo Medina es el candidato presidencial por el PLD con más del 85% de los votos emitidos ayer. No hubo sorpresas.
La expectativa estaba enfocada más en los resultados del plebiscito que en la esperada victoria de quien podría convertirse en el primer nativo de San Juan de la Maguana que llega a la Presidencia de la República.
La ratificación plebiscitaria de la actual dirección con el 66%, constituye el impulso inicial en la carrera por la Presidencia de la República, que tendrá el primer gran jalón en los próximos días cuando el presidente Leonel Fernández le endose los más de 2 millones de firmas, en un acto en el que volverán a desfilar los carritos en el Palacio de los Deportes con el rugido del "león" y su anunciada integración a la campaña.
Con Medina, el PLD busca continuar en el poder y con ello, como dijo ayer el presidente Fernández, la posibilidad de que siga el actual esquema de estabilidad económica, progreso y de presencia en el ámbito internacional, frente a un PRD que luce revitalizado y con gran chance de volver a conducir los destinos nacionales, al compás del contagioso "¡Llegó Papá!"
Sin embargo, bajo la lupa de los más coherentes y menos apasionados analistas del acontecer nacional, son amplias las probabilidades de que, a diferencia del 2000, esta vez Medina salga por la puerta ancha frente a un redivivo Hipólito Mejía, ya que se trata de coyunturas con diferencias muy marcadas.
Lo primero es que en el 2000, el PRD era el partido más grande del país, con todo lo que ello implica. Además, que contrario a once años atrás, ahora está ausente el componente Joaquín Balaguer, candidato por última ocasión, cuando se llevó más de 780 mil votos, pertenecientes a una "masa silente" y a grupos económicos y de poder que le mostraron fidelidad hasta la hora de su muerte.
Pero quizá la diferencia más notable entre la coyuntura del 2000 y la actual, es que Danilo enfrentaba a un Hipólito Mejía "virgen". Eran los días en que la incontinencia y ocurrencias del "Guapo de Gurabo" se le atribuían a un supuesto político "atípico", con la alforja repleta de promesas, para gobernar para todos sin olvidarse de los suyos.
El desastre en que devino el cuatrienio 2000-2004 es una historia muy reciente para volver a ser contada.
El "paquetazo" y la impopularidad
No es un cuento que la popularidad del gobierno anda por el suelo, y que es una pelota que al rebotar le pega en la cara al candidato del partido oficial. Si las elecciones fueran hoy, no sería un buen consejo apostar a Danilo Medina.
Pero el hecho de que la población apure el trago amargo a once meses de los comicios nacionales y no en el año electoral, otorga un mayor margen para que el gobierno y su candidato puedan recomponerse, con la "magia" que puede producir la aspiración a continuar en el poder desde el poder mismo. 
El relativo poco tiempo que tiene el PLD por delante dirá si una figura parsimoniosa como Danilo Medina podrá despertar en el electorado el entusiasmo suficiente para atajar la embestida del buey blanco perredeísta, sediento y hambriento, luego de ocho años fuera del poder.
Leonel y la unidad del PLD
Otro elemento cualitativo que favorece a Medina es la advertencia de Leonel Fernández de que el "León" rugirá desde temprano, lo opuesto al 2000 cuando hubo más de una evidencia de ausentismo del mandatario en la campaña, y de que no movió un dedo para el triunfo. A eso hay que sumar que las heridas provocadas por la confrontación Medina-Leonel en 2007-2008, en la disputa por la candidatura presidencial peledeísta, parecen haber cicatrizado y que esta vez las huestes moradas se alistan para marchar compactas. Ejemplo de esto último sobran, pero basta con citar que el presidente Fernández cumplió su promesa de mantenerse neutral en el proceso interno, y de que la Primera Dama, Margarita Cedeño, no terciaría como precandidata.


De Nelson Rodríguez Jefe de Redacción

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