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Otra mujer al poder...Dilma Rousseff presidenta en Brasil


 

sabado 1 de enero de 2011

Irina Santesteban (LA ARENA)
Luego de las experiencias de Michelle Bachelet en Chile y de Cristina Fernández en Argentina, ahora es el turno de Brasil, que el domingo verá asumir por primera vez a una mujer en la presidencia.

No le será fácil a esta mujer de pequeño porte pero de gran inteligencia, marcar una perspectiva de género en su gobierno. Es que en Brasil, donde la ley electoral exige a los partidos políticos que un tercio de sus candidatos sean mujeres, sin embargo, por diferentes causas, las mujeres ocupan muy pocos lugares efectivos de poder. En la Cámara de Diputados, de 513 representantes, sólo 44 son mujeres, un 8,57 por ciento, mientras que en el Senado, hay 10 senadoras sobre un total de 72, un magro 13,8 por ciento.

Una luchadora

Dilma nació en Belo Horizonte el 14 de diciembre de 1947, hija de una maestra brasileña y de un empresario y abogado búlgaro, miembro del Partido Comunista de su país, que debió emigrar a Francia por razones políticas en 1929 y luego de la Segunda Guerra Mundial viajó a Argentina para radicarse más tarde en Brasil.

Heredera de las ideas de izquierda de su padre, Dilma militó en la organización Política Operaria, y formó parte del importante movimiento guerrillero de los ´60, que luchaba en Brasil contra la dictadura militar, integrando la organización Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares.

Por su militancia revolucionaria, fue detenida desde 1970 hasta 1973, y torturada. Luego de ser liberada, se casó con otro de los integrantes del movimiento guerrillero, Carlos Franklin Paixão de Araújo, con quien tuvo su única hija. En 1977 se graduó en la Escuela de Ciencias Económicas de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul.

Perteneció al Partido Democrático Laborista, ocupando diversos cargos de gobierno hasta que en 1999, se rompe la coalición de su partido con el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva, y Dilma pasa a engrosar las filas de esta última organización.

Ya en la presidencia, Lula la designa Ministra de Energía, en enero del 2003, hasta 2005, cuando fue nombrada Jefa del Estado Mayor de Brasil (cargo equivalente a jefa de Gabinete), siendo la primera mujer en ocupar ese lugar.

A pesar de haber padecido un cáncer linfático por el cual debió someterse a un tratamiento de quimioterapia, y a que ya se le había extirpado un tumor, siguió trabajando y a mediados de este año aceptó la nominación para ser candidata a suceder a un presidente como Lula, que se va del gobierno con una altísima consideración popular y que tuvo que vencer resistencias al interior del PT al momento de elegirla como sucesora, cuando los sondeos le daban bastante menos intención de voto del 56% que sacó en la segunda vuelta el 31 de octubre pasado.

Ni tanto ni tan poco

Dilma ha dicho que pretende una fuerte presencia femenina en su gabinete ministerial, y por ello designó a nueve mujeres, en el ministerio económico de Planificación, en el de Derechos Humanos, en el Igualdad Racial, en Desarrollo Social, Comunicación Social, Medio Ambiente, Pesca, Cultura y Secretaría de las Mujeres.

Sin embargo, nueve ministras sobre un total de 37 que tendrá el gabinete de la primera presidenta de Brasil, no parece ser "tanta presencia femenina", para quienes pretendemos la equiparación de derechos entre varones y mujeres.

Pero debe entenderse, como se dice en esta misma nota, que en Brasil la presencia de mujeres en puestos de poder es muy inferior al que existe en otros países latinoamericanos, como el nuestro o como en Bolivia. De todos modos, estas nueve ministras son el triple de las que tenía Lula en su gabinete.

Uno de los obstáculos que ha tenido Dilma para ampliar la presencia de mujeres en su gobierno, es la escasez de candidatas en el Partido de los Trabajadores (PT) y en los otros once partidos que conforman la coalición oficialista. Es que muchas de las que sonaban como posibles ministras fueron electas para cargos legislativos en las elecciones del 3 de octubre pasado, y el gobierno no quiere alterar ni esa presencia femenina en el Congreso ni, mucho menos su mayoría legislativa.

Difícil misión

La ministra que concentrará más poder será Miriam Belchior, del PT, quien estará al frente del Ministerio de Planificación y coordinará las obras de infraestructura y viviendas populares que forman parte del ambicioso Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), que fuera lanzado por Lula.

Dilma enfrenta no sólo la difícil misión de presidir el mayor país latinoamericano, sino, sobre todo, el de suceder a un presidente con el carisma y la popularidad del ex tornero paulista, que se va del Palacio del Planalto con un 87 por ciento de aprobación, según Ibope.

Sin embargo, el Instituto Datafolha, dio a conocer un sondeo de opinión que muestra que ese mismo porcentaje que ostenta Lula de popularidad, piensa que Dilma Rousseff realizará una gestión igual o mejor que la de aquél.

La sombra del aborto

En cuanto a la defensa de los derechos de las mujeres, un traspié que tuvo la presidenta electa en su campaña, fue su posición respecto a la despenalización del aborto. Luego de su victoria el 3 de octubre, y camino a la decisiva segunda vuelta que finalmente la consagró presidenta el 31 de ese mes, Dilma tuvo que salir a aclarar que no iba a impulsar ningún cambio en la legislación sobre el aborto y tampoco que fomentaría un plebiscito sobre ese tema.

En aquel momento había declarado: "Mi posición individual, como ciudadana, es en contra del aborto... Pero el presidente de la República no puede hacer de cuenta que no existen millones de mujeres que recurren al aborto y que lo hacen en situaciones muy precarias, que en algunos casos provocan la muerte. No podemos arrestar a estas mujeres, se trata de cuidarlas". Pero inmediatamente se pronunció por no cambiar la legislación brasileña actual, que solamente permite el aborto en los casos de riesgo de muerte para la madre y de gestación resultante de violación sexual.

Fuente imagen: Elza Fiúza (ABR)

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