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Hilda Cámpora de Piña Puello(in memoriam)



(publicado por Rossy de los Santos Ramírez en Identidad Sanjuanera)

Hay personas que pasan y dejan profundas huellas en nuestras vidas, Doña Monina Cámpora de Piña Puello fue una de éstas. Cada día valoro más su aporte al desarrollo de los sanjuaneros de mi generación y ahora en la madurez puedo poner en su justa dimensión lo vanguardista que fue su labor entre los sanjuaneros. Sé que era capitaleña, pero en obras y corazón fue sanjuanera como el que más. La recuerdo desde siempre presente en mi vida; nos unían vínculos muy fuertes de amistad y familiaridad. Jamás me llamó Rossy, nombre por el que todos me conocen; siempre se dirigía a mí por el nombre de pila: Filda Rosa. Siendo yo muy niña organizó el “Reinado de las Flores”, resultando reina su majestad Helen Primera (mi incondicional amiga de ayer y siempre), y quien escribe, virreina. Todos los que participamos en este reinado lo recordamos con alegría, nostalgia por los buenos tiempos pasados y el orgullo de haber tenido la oportunidad de ser parte de esta inolvidable experiencia de nuestra niñez. Cómo olvidar la Tuna de San Juan, aquella agrupación que puso en alto el nombre de nuestra provincia en el resto de la República y en Puerto Rico. Los integrantes de la misma nos podrían aportar sus experiencias. Ojalá Arnaldo Bloisse, Marianela Sánchez, José del Carmen Valenzuela, entre otros, se animaran a compartir con nosotros qué significó para ellos esta etapa. Participamos en obras de teatro, en el cuerpo de baile, en la poesía coreada… y bajo su dirección llegamos a sentirnos verdaderos artistas. Era una fuente inagotable de ideas, pero a la vez estaba muy alerta sobre todo lo que sucedía en el grupo; todos teníamos muy claro que no tendría ningún reparo de llamarnos a capítulo aún delante de los demás. El desarrollo integral de las nuevas generaciones era su principal meta y aporte a la modernización de nuestra provincia. No sé cómo le alcanzaba el día, antes de ir al colegio, algunos de nuestros compañeros habían recibido sus lecciones particulares de piano en su hogar. Luego asistía a la Escuela de Bellas Artes, donde tenía las funciones de Directora, de ahí recuerdo verla en tiempos de vacaciones pasar por la acera opuesta de mi casa rumbo a Radio Centro. Cómo olvidar su programa donde daba recetas de cocina, reseñaba cumpleaños y otras actividades sociales y su “Club de Damas” (espacio sumamente innovador para la época). Pasaba a visitar a sus cuñadas “Las Piñas”; después del almuerzo volvía a recibir estudiantes para lecciones privadas de piano y nueva vez a Bellas Artes, ensayos, poner en orden a un grupo de niños y adolescentes que en todas las épocas ha resultado tarea agotadora. Aún conservaba energía para algún juego de cartas con los familiares políticos después de la jornada del día, pues el bingo era actividad del fin de semana. Muchos son los recuerdos y anécdotas que guardamos de ella. La última vez que la vi fue en “Juguetón”, andaba de compras de juguetes para los nietos. A primera vista no estaba segura si se trataba de ella, pero desde que la oí hablar no dudé en acercármele, le pregunte quien era yo y no me reconoció (muchos años habían pasado) cuando me identifiqué en su peculiar estilo me dijo: “tú que estás pendeja Filda Rosa, tú tampoco me reconociste lo que pasa c… fue que me oiste hablar”; no me quedó más recurso que reirme a carcajadas, porque, efectivamente esto era lo que había sucedido. Tony, Vicky , sus nietos y demás familiares sé que se sienten orgullosos de haber tenido a una madre, una abuela, una suegra, una tía, una cuñada, como doña Monina, paradigma indiscutible del avance y superación de la mujer dominicana.


Rossy de los Santos Ramírez
Santo Domingo (7 de noviembre del 2009 )

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